Él marcaba el ritmo y ella dejaba la marca de sus manos en la espalda de él. Poco a poco iba desapareciendo la ropa hasta sin quedar nada que los separase, los gemidos se hacian mas prolongados y sus miradas se volvían más cómplices. Al terminar, unos fuegos artificiales estallaron interiormente en cada uno. Él sonrío, regalandole un momento de sastisfacción. Ella sin embargo, comenzó a vestirse y salió del coche. Guiñandole un ojo a su ex-acompante en señal de despedida. Saco de su bolso un cigarro, y mientras se alumbraba un brillo de melancolía en sus ojos, encendía su vicio. Le gustaba pasear por las solitarias calles nocturnas de la ciudad con la única compañia de la cutre luz de un par de farolas.Apenas habia saboreado un poco de placer con aquel chico, y aun asi seguia sintiendose desdichada, sola, sin nadie que la entendiera... Caminaba con la esperanza de encontrar un momento de paz, o no, quizas era la esperanza lo que buscaba. La esperanza de un color rojo pasión, rojo amor...