Mirame a los ojos y dime que es mentira...
Que ella no existe, que cuando lo besabas no olvidaste mi nombre, que ese brillo en los ojos no es motivo de ella... Venga, ven y dimelo.
Atrevete si puedes...
¿Sabes lo más gracioso? Que yo he tenido oportunidades de fallarte, de darte la patada tal y como me la has dado tú. Pero no lo hize porque pense que lo nuestro era de verdad, fuerte, sincero, mutuo...
Y es ahora cuando me doy cuenta lo que puede llegar a cegar el amor, y lo equivocada que estaba contigo. Porque lo que más duele no es la puñalada, sino quien sostiene el puñal...
Asi que solo te pido que te vayas. Vete. Vete y no aparescas más en mi camino.
Ahora ya puedes besarla sin el remordimiento de la repercusión de ello. Mi infelicidad...
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