Seiscientos días, mil cuatrocientas noches y un mar de lágrimas me hicieron falta para hacerme a la idea de una vida sin ti.
Puede que cuando pongan una canción en la radio que hable de amor, o cuando beba más de lo debido...te recuerde. Seguro. Incluso llegue a buscar el brillo de tus ojos en cualquier mirada de algún bar nocturno. Pero también tengo claro que gracias a ti me he vuelto casi de acero. Invencible a tus escusas. Esta vez si vuelves, no habrá un hueco en mi cama para ti ni para tus mentiras.
Porque te quiero incluso cuando estoy dormida y eso jamás podré negarlo.
Pero cariño, estoy más enamorada de mi felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario